Si has empezado a notar que tu piel está más seca, menos tersa o sensible, que aparecen manchas que antes no tenías o incluso esos granitos que creías olvidados desde la adolescencia, probablemente no sea casualidad.
Durante la perimenopausia nuestro cuerpo atraviesa muchos cambios hormonales y la piel también los nota.
Los estrógenos tienen un papel importante en diferentes funciones de la piel, entre ellas el mantenimiento del colágeno, la hidratación y la elasticidad. Por eso, cuando sus niveles empiezan a fluctuar y disminuir, es habitual que algunas mujeres noten cambios en la calidad de su piel.
Pero hay algo que me gustaría dejar claro desde el principio: cuidar la piel durante la perimenopausia no consiste únicamente en tomar colágeno.
El colágeno puede ser un complemento interesante, pero hay muchas otras cosas que podemos hacer desde dentro para acompañar a nuestra piel durante esta etapa.
¿Por qué cambia la piel durante la perimenopausia?
Los estrógenos participan en el funcionamiento de diferentes células y estructuras de la piel. Entre otras cosas, están relacionados con la síntesis y mantenimiento del colágeno, la producción de ácido hialurónico y la capacidad de la piel para mantener agua.
Cuando los estrógenos disminuyen, pueden producirse cambios en la estructura y función de la piel: menor contenido de colágeno, menor elasticidad, menos hidratación y una barrera cutánea más vulnerable.
Por eso algunas mujeres empiezan a notar que su piel:
- Está más seca o deshidratada.
- Ha perdido tersura y elasticidad.
- Se irrita con más facilidad.
- Presenta más arrugas o cambios de textura.
- Tiene más tendencia a determinadas alteraciones de pigmentación.
Y estos cambios no tienen por qué aparecer únicamente cuando llega la menopausia. Pueden empezar a percibirse durante la transición hacia ella, es decir, durante la perimenopausia.
¿Y qué papel tiene el colágeno?
El colágeno es una de las proteínas estructurales más importantes de nuestro organismo y tiene un papel fundamental en la piel. Por eso es lógico que, cuando hablamos de piel y envejecimiento, aparezca rápidamente la palabra «colágeno».
Pero aquí hay una confusión bastante habitual. Tomar colágeno no significa que ese colágeno vaya directamente a tu piel.
Cuando ingerimos colágeno, nuestro sistema digestivo lo descompone en aminoácidos y péptidos. Después, el organismo utiliza esos componentes según sus necesidades.
Algunos estudios sugieren que determinados péptidos derivados del colágeno pueden actuar también como señales y estimular la actividad de células como los fibroblastos, que participan en la producción de colágeno.
El colágeno puede ser un extra, pero no debería ser el punto de partida. Antes hay que asegurarnos de que nuestra alimentación proporciona todo lo que la piel necesita:
1. La proteína también es importante para tu piel
Para fabricar colágeno necesitamos aminoácidos. Por eso, una de las primeras cosas que debemos revisar es algo mucho más básico que cualquier suplemento: que nuestra alimentación aporte suficiente proteína.
La proteína no sirve únicamente para mantener nuestra masa muscular. Nuestro cuerpo la necesita para construir y reparar tejidos, producir enzimas, hormonas, anticuerpos y muchas otras estructuras.
Y sí, también para mantener tejidos como la piel. Por eso, en esta etapa me parece mucho más interesante empezar por revisar la alimentación completa que buscar directamente el suplemento de moda.
2. Antioxidantes: dale color a tu alimentación
Durante la menopausia se producen cambios en las defensas antioxidantes y en el equilibrio frente al estrés oxidativo. El descenso de estrógenos se ha relacionado con una menor capacidad antioxidante de la piel.
Y aquí tenemos una herramienta muy sencilla: los alimentos vegetales ricos en compuestos antioxidantes.
Frutos rojos, hojas verdes, pimiento, zanahoria, tomate, coles, cítricos…
No necesitas buscar un alimento milagroso. Piensa más bien en llenar tus comidas de colores diferentes.
Además, la vitamina C tiene un papel especialmente interesante porque, además de su función antioxidante, es necesaria para la síntesis normal de colágeno.
Por eso alimentos como el pimiento, los cítricos, el kiwi, las fresas o las crucíferas pueden formar parte de una alimentación enfocada también a cuidar la piel.
3. No tengas miedo a las grasas saludables
Otra cosa que muchas mujeres hacen cuando quieren cuidar su peso durante la perimenopausia es reducir demasiado las grasas.
Y esto tampoco nos interesa.
Las grasas forman parte de las estructuras que mantienen la función de la barrera cutánea. Además, determinados ácidos grasos, como los omega-3, tienen funciones relacionadas con la regulación de la inflamación.
Por eso merece la pena incluir regularmente:
- Aceite de oliva virgen extra.
- Aguacate.
- Frutos secos.
- Semillas.
- Pescado azul pequeño.
No se trata de añadir grasa sin medida, sino de elegir buenas fuentes y que formen parte de una alimentación equilibrada.
4. ¿Qué es el omega-7 y por qué se habla tanto de él?
El omega-7, especialmente el ácido palmitoleico presente en el aceite de espino amarillo, se ha popularizado por su posible relación con la hidratación de piel y mucosas.
Puede ser un suplemento que valorar en determinados casos, especialmente cuando existe sequedad de mucosas (ojos, nariz, zona íntima). Por supuesto, no sustituye otras medidas importantes para cuidar la piel y las mucosas durante la menopausia.
5. Cuidar tu glucosa también es cuidar tu piel
Hay otro aspecto que quizá no relacionas inmediatamente con la piel: el metabolismo de la glucosa.
Durante la transición menopáusica pueden producirse cambios en la sensibilidad a la insulina y en la distribución de la grasa corporal.
Por eso no se trata de eliminar los carbohidratos. Al contrario: los carbohidratos pueden y deben formar parte de una alimentación saludable.
La clave está en qué carbohidratos elegimos, en qué cantidad y con qué los acompañamos.
Combinar carbohidratos con proteína, fibra y grasas saludables puede ayudar a conseguir una respuesta glucémica más estable. Y esto es importante porque mantener una buena salud metabólica forma parte de cuidar nuestra salud en general, incluida la salud de la piel.
6. Y no olvidemos algo tan sencillo como beber agua
A veces buscamos el suplemento perfecto y nos olvidamos de lo más básico.
Una buena hidratación es importante para mantener el funcionamiento normal del organismo y contribuir al equilibrio de la piel.
Y también hay hábitos que conviene revisar si queremos cuidar su aspecto: el tabaco y un consumo elevado de alcohol, por ejemplo, pueden contribuir al estrés oxidativo y al deterioro de la piel.
Entonces, ¿qué puedo hacer para cuidar mi piel desde dentro?
Si tuviera que resumirlo, no empezaría por una lista de suplementos.
Empezaría por los básicos:
- Proteína suficiente.
- Frutas y verduras variadas y ricas en antioxidantes.
- Grasas saludables.
- Una alimentación que cuide tu salud metabólica.
- Buena hidratación.
Y después, dependiendo de cada mujer y de sus necesidades, podemos valorar si tiene sentido añadir algún suplemento, como determinados péptidos de colágeno u otros nutrientes.
Porque cuidar la piel durante la perimenopausia no significa intentar volver atrás. El envejecimiento forma parte de la vida y no tenemos que luchar contra él.
Pero sí podemos entender qué está ocurriendo en nuestro cuerpo y acompañarlo para llegar a esta etapa con una piel, un metabolismo y una salud lo más cuidados posible.
Y para mí, esa es la diferencia entre intentar tapar los cambios que vemos por fuera y cuidarnos de verdad desde dentro.
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