Durante años, la menopausia se ha vivido en silencio, con miedo y con mucha desinformación. A muchas mujeres les llega este momento de la vida con una idea muy clara en la cabeza: “esto va a ser horrible”. Y lo más preocupante es que no siempre es el cambio hormonal en sí lo que más nos afecta, sino el relato que hemos construido alrededor de la menopausia.
La menopausia no es una enfermedad. No es el fin de nada. Es una etapa más de nuestra vida, larga, importante y con muchísimo potencial si la entendemos y la acompañamos bien. Sin embargo, existen mitos muy arraigados que siguen afectando directamente a nuestra salud física, mental y emocional.
Hoy quiero desmontar contigo los 5 mitos más comunes sobre la menopausia y explicarte qué dice la evidencia y la experiencia clínica real sobre cada uno de ellos.
Mito 1: “La menopausia es el fin de tu juventud”
Este es, probablemente, uno de los mensajes más dañinos que seguimos escuchando. Pero primero tendríamos que preguntarnos: ¿qué es realmente la juventud?
Si miramos a nuestras abuelas a los 50 años y nos miramos a nosotras ahora, la diferencia es enorme. Hoy vivimos más años, con más calidad de vida, más información y más herramientas para cuidarnos. Además, no todas las mujeres llegan a la menopausia a la misma edad. Algunas lo hacen a los 40, otras a los 50 y otras, como fue mi caso, incluso mucho antes.
Asociar menopausia con “estar acabada” no solo es falso, sino profundamente injusto. Curiosamente, a los hombres de esa misma edad se les llama “maduritos interesantes”, mientras que a nosotras se nos cuelga la etiqueta de “menopáusicas” con un tono claramente despectivo. Aquí hay una mezcla de edadismo y doble rasero que ya va siendo hora de cuestionar.
La menopausia no es el final de nada. Para muchas mujeres es el inicio de una etapa nueva, con más claridad mental, más capacidad de priorizarse y más libertad para decidir cómo quieren vivir.
Mito 2: “Todo está en tu cabeza”
¿Cuántas veces hemos escuchado eso de “eso será estrés” o “no exageres, es normal”? Este tipo de mensajes son un ejemplo claro de gaslighting médico y social que muchas mujeres siguen sufriendo.
La realidad es que durante la perimenopausia y la menopausia se produce un cambio hormonal muy importante que afecta al cerebro, al sistema nervioso, al metabolismo, a los músculos, a los huesos y a muchos otros sistemas del cuerpo. No, no está todo en tu cabeza. Y no, no te lo estás inventando.
Eso no significa que no se pueda hacer nada. Al contrario. Significa que hay causas reales y, por tanto, hay soluciones reales. Entender qué está pasando en tu cuerpo es el primer paso para poder acompañarlo de la mejor manera posible y recuperar bienestar y calidad de vida.
Mito 3: “La terapia hormonal provoca cáncer”
Este es uno de los grandes miedos que siguen circulando y uno de los temas que más confusión genera. Parte de este miedo viene de estudios antiguos que, con el tiempo, se ha visto que tenían importantes problemas de diseño: se usaban hormonas diferentes a las actuales, en dosis distintas y en mujeres que llevaban muchos años en menopausia.
Hoy sabemos que, en mujeres bien seleccionadas, durante un tiempo limitado y bajo supervisión médica, la terapia hormonal puede ser una herramienta muy útil, especialmente para síntomas como los sofocos intensos o en casos de menopausia precoz.
Esto no quiere decir que todas las mujeres tengan que tomarla. Ni mucho menos. Tampoco es una solución mágica que sustituya a un buen estilo de vida. Pero no es cierto que la terapia hormonal, por sí misma y bien indicada, “provoque cáncer” de forma automática.
La clave aquí es siempre la misma: individualización, seguimiento médico y una visión global de la salud.
Mito 4: “La menopausia es horrible para todas las mujeres”
No, no lo es. Y esto es importantísimo decirlo en voz alta.
Hay mujeres que pasan por la menopausia con pocos síntomas, otras con síntomas leves y otras que incluso se sienten mejor que cuando tenían menstruaciones dolorosas o reglas muy abundantes. También hay mujeres que lo pasan peor, y ellas son las que más apoyo y acompañamiento necesitan.
Pero generalizar y decir que esta etapa es terrible para todas solo consigue una cosa: que lleguemos con miedo y expectativas negativas, y eso, como ya sabemos por estudios científicos, influye directamente en cómo vivimos los síntomas.
La menopausia no es igual para todas. Y eso es una buena noticia.
Mito 5: “Tu estilo de vida no influye en cómo vives la menopausia”
Este es, para mí, uno de los mitos más peligrosos. Porque es el que nos quita poder.
La realidad es que el estilo de vida influye muchísimo en cómo vivimos la perimenopausia y la menopausia. Y no, no sirven exactamente los mismos hábitos que a los 30 o a los 40. Nuestro cuerpo cambia, y nuestras necesidades también.
Ajustar la nutrición, adaptar el ejercicio físico, cuidar el sueño, gestionar el estrés, trabajar la inflamación, la microbiota, el cortisol y asegurar niveles óptimos de nutrientes puede cambiar radicalmente cómo te sientes en esta etapa.
No se trata de hacerlo perfecto. Se trata de entender que sí hay margen de mejora, y mucho.
Entonces, ¿cuál es el verdadero problema de la menopausia?
Muchas veces, no es la menopausia en sí. Es el silencio, el miedo y el relato negativo que la rodea. Es la falta de información clara, basada en evidencia y explicada con empatía.
Cambiar el relato no es solo una cuestión de actitud. Es una cuestión de salud. Y también de justicia con nosotras mismas.
La menopausia es una etapa más de la vida. Puede tener retos, sí. Pero también puede ser una etapa de fuerza, de claridad y de reconexión contigo misma si tienes las herramientas adecuadas.
Y eso, sinceramente, nos lo merecemos.
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